Prístino, una casa de comidas contemporánea

Restaurante Prístino en Madrid

En el barrio de Chamberí, se encuentra el restaurante Prístino, una casa de comidas contemporánea que, desde su apertura, hace algo menos de un año, se convirtió en referencia gastronómica de Madrid.

Su éxito no se debe a revoluciones culinarias, sino a lo que siempre funcionó y quizá durante un tiempo se dejó a un lado: la escuela, formas y costumbres de los restauradores de toda la vida, aquellos con carisma, vocación y pasión por su trabajo. 

El local, con amplios ventanales a la calle Eduardo Dato, está dividido en tres ambientes, y su decoración de estilo clásico renovado es obra de la interiorista Mercedes Rivera.

Restaurante Prístino, en Madris

Estilo clásico renovado

La inspiración de Prístino hay que buscarla en las casas de comidas de toda la vida, sin estridencias, con una cocina que verdaderamente reconforta, que trae recuerdos y que, podríamos decir, alimenta el alma.

Con este concepto, Mercedes Rivera recreó un estilo clásico renovado, sinónimo de ambientes elegantes, serenos y cálidos. Para lograrlo, se partió de una base neutra, con paredes en color crema y suelo de madera, a la que después se añadieron sutiles pinceladas de color a través de las tapicerías. Esta unidad de colores y materiales contribuye a crear una continuidad visual entre los tres ambientes en los que se divide el restaurante.

Casa de comidas contemporánea

Elegancia atemporal

Con paredes decoradas con cuarterones hechos con molduras, papel pintado con textura textil, largas cortinas lisas en color topo y tapicerías de terciopelo o con discretos estampados, Mercedes Rivera consiguió que en esta casa de comidas contemporánea se respire un aire elegante y cálido.

Sobre estas líneas, vemos uno de los ambientes del restaurante con vistas a la calle Eduardo Dato.

Restaurante Prístino, decorado por MRC Lab Design

Riqueza visual

Las paredes decoradas con un zócalo sobre el que se colocaron las molduras y el papel pintado con textura textil contribuyen, no solo a reforzar la sensación de calidez y acogimiento, sino también a realzar la decoración. Así, las mesas se acompañaron de sillas de diseño contemporáneo tapizadas con tejidos lisos y con diseños florales en distintos colores.

La decoración de Prístino se completó con elementos y adornos vegetales que aportan frescura y calidez a esta casa de comidas.

Con la barra al fondo

En el segundo ambiente, de planta alargada, unas columnas de hierro dividen el espacio en dos zonas y dotan de cierta intimidad a la que queda a la derecha.

Al fondo, una barra revestida de una piedra natural espectacular da paso al tercer ambiente. Éste, al quedar en una zona más reservada, es perfecto para reuniones y encuentros profesionales.»La barra es el único elemento que modificamos en el restyling del local, y lo hicimos para mejorar la circulación y amplitud«, nos cuenta Mercedes Rivera.

Como no podía ser de otra manera, la iluminación juega un papel fundamental a la hora de conseguir un ambiente acogedor y envolvente en esta casa de comidas. Las lámparas, que en un principio iban a ser de latón y cristal, se escogieron con pantallas de telas en tonos neutros. «Dado que los espacios son tan amplios, esta elección nos pareció más acertada para reforzar esa sensación de calidez», explica la interiorista.

Prístino, Casa de comidas contemporánea
Plato de callos

Platos de siempre con una materia prima excepcional

Recetas tradicionales de la comida madrileña forman la carta de Prístino. En ella encontramos platos de cuchara como las lentejas castellanas con sus sacramentos, verdina en salsa verde con almejas o una de las recetas más solicitadas, los callos con morro y pata.

Como entrantes, grandes clásicos: croquetas melosas, ensaladilla rusa, alcachofas confitadas, pulpo a la brasa o huevos rotos con lomo y carabinero, entre otros.

Y en el capítulo de carnes, Prístino ofrece desde el chuletón de vaca Simmental, lomo de ternera y chuletitas de cordero extremeño hasta el famoso cachopo, un espectacular rabo de toro sobre Parmentier de Oloroso, pollo de corral en pepitoria o un steak tartar de ternera al punto de picante deseado.

Unos postres muy castizos

Como broche final, no faltan postres como el helado de violeta y el mousse de madroño, ambos son un dulce homenaje a Madrid y sus tradiciones.

Como cuidadas son la bodega y la carta de coctelería. Porque en Prístino se disfruta de la buena mesa, pero también de una copa elaborada con mimo, como aperitivo, durante la sobremesa, a modo de digestivo, y en cualquier momento tanto en el interior como en su agradable terraza en el Paseo de Eduardo Dato 8 .

Abierto en Navidad

Prístino abrirá el 24 y el 31 de diciembre desde mediodía hasta las 8 de la tarde, una franja perfecta para quienes deseen una comida exquisita y prolongar la sobremesa disfrutando de su espectacular carta de coctelería, con propuestas también sin alcohol. Los días 25 de diciembre y 1 de enero permanecerá abierto todo el día.

Junto con la carta habitual, el equipo de cocina propone como sugerencias algunos platos típicos del recetario festivo de Madrid. Entre otros, consomé, lombarda con tocino, besugo al horno y jarrete de lechal.

Además, su renovado delivery Mamotreto traslada la esencia y buena cocina del restaurante a nuestra casa. ¡Por si no queremos salir!

Restaurante Prístino. Eduardo Dato, 8. Madrid.

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